Érase una vez..........., un niño de 11 años llamado Héctor, el había sido un niño alegre, inteligente, buen hijo, obediente y muy respetuoso, pero la desde que murió su padre don Mario, Héctor cambio mucho, se volvió rebelde, grosero, iba muy mal en la escuela, se había puesto aretes en las orejas, y siempre vestía de negro, su mamá la señora Fernanda Gutiérrez no sabía que hacer con el, sufría mucho con el cambio de su hijo, Héctor tenia muchos problemas en la escuela, y Fernanda ya estaba cansada de ir siempre a la escuela a hablar con los maestros,.-¿Sabes que Héctor?, ya estoy cansada de los problemas que me traes, ¿Qué pasa contigo?, enserio no se que hacer contigo,.-decía Fernanda,.-Pues si no quieres ir no vayas, yo no te pido nada, yo también estoy harto, de todo, de la escuela, de ti, de mis hermanas de todo.-gritaba muy enojado Héctor,.-¡Héctor!, ¡Héctor!, ven para acá, no me contestes así,.-le gritaba Fernanda,.-Ya cállate loca.-le gritaba Héctor, mientras corría hacia su cuarto,.-Ay Dios mío, que voy a ser con Héctor, ay Mario cuanta falta me haces.-lloraba Fernanda.

Héctor, no entraba a clases y se iba a vaguear con sus amigos quienes eran mas grandes que el, eran chavos vagos, que tomaban y tenían entre 14 y 18 años, el pobre Héctor se sentía aceptado con ellos y hacían muchas maldades en las calles, rallaban los autos, pintaban las casas con graffiti, rompían ventanales, etc....
La mamá de Héctor estaba muy ocupada criando a sus hijas Alondra de 6 años y la pequeña bebé de 3 años llamada Carla, además tenia que trabajar y no se daba cuenta de las maldades que hacía Héctor.

Mientras tanto, en el cielo, se jugaba un partido de fútbol entre los ángeles de la guarda y los serafines, todo estaba muy divertido, pero había una angelito muy travieso llamado Asrael, este era un angelito de cabellos dorados, piel blanca, muy pequeñito como de unos 5 años, pero el era el más travieso de todos los ángeles de la guarda, hacia muchas travesuras y por eso estaba muy enojado el Arcángel Gabriel, .-Mira Asrael, tu eres muy travieso y creemos que no mereces ser ángel de la guarda, que ejemplo le das a los niños.-decía muy enojado el Arcángel Gabriel .- Pero es que soy muy inquieto, no me puedo controlar,.-se defendía el pequeño Asrael,.-Si pero, tienes que cambiar, ya que los Arcángeles, Serafines y Querubines hemos decidido que ya no serás Ángel de la Guarda, el niño que te toco esta causando muchas maldades y su mamá sufre por eso.-le decía el Arcángel Gabriel,.-Si lo se, pero es que Héctor ya no cree en mi, desde que murió su papá se alejo de mi y no puedo hacer nada. Pero por favor dame una segunda oportunidad, déjame bajar a la tierra y haré lo posible para que Héctor cambie su actitud, por favor, por favor.-decía Asrael,.-Bueno esta bien, pero solo tienes 24 horas para lograrlo, ¿Crees que puedas?.-comentaba el Arcángel Gabriel,.-Haré lo posible, te lo prometo y hasta me subirán de puesto.-decía Asrael,.-Ándale pues que tienes muy poco tiempo.-decía el Arcángel Gabriel.
Asrael se dirigió a la salida de la gloria, donde todo era paz y tranquilidad, era un lugar hermoso todo era blanco, las casas estaban hechas de nubes blancas blancas, los ángeles paseaban por ahí volando en sus alas hechas de plumas.
Asrael salió de ahí y se dirigió a un túnel que conecta con la tierra.

Al llegar a la casa de Héctor, Asrael fue directamente a la habitación de Héctor, pero ir a la habitación, encontró a doña Fernanda llorando y rezando,.-Dios mío ya no se que hacer con Héctor, cada día me trae mas problemas, por favor Dios que ocurra un milagro y que mi Héctor vuelva a ser el mismo de antes, por favor Dios mío, por favor.-lloraba doña Fernanda,
Asrael llego al cuarto de Héctor quien ya estaba dormido, pero al sentir una luz muy inmensa se despertó, al verlo se asusto mucho, .-¿Quién eres tu y que haces aquí?.-preguntaba Héctor, .-Héctor, soy Asrael tu ángel de la guarda, ¿Acaso ya no te acuerdas de mí?.-decía Asrael,.-Como crees, yo no creo en esas cosas.-comentaba Héctor,.-Pero antes, cuando tu papá vivía si creías, y hasta platicabas conmigo, eras muy aplicado, obediente, respetuoso.-decía Asrael, de repente los ojos de Héctor se llenaron de lagrimas y empezó a recordar, pero rápidamente se las limpio y se mostró muy fuerte .-Tu lo has dicho, antes, ahora soy diferente, he cambiado.-decía Héctor, .-Pero Héctor, siempre hay que cambiar para bien, nunca para mal, ¿Qué crees que pensaría tu papá si te viera así?.-comentaba Asrael,.-No me importa lo que piense, el ya esta muerto,.-le decía Héctor,.-Mira Héctor, yo quiero que hagas un viaje conmigo, tengo muy poco tiempo así que debemos apurarnos,.-decía Asrael,.-Pero ¿a dónde viajaremos?.-decía Héctor,.-Bueno es un viaje muy especial, viajaremos al pasado, presente y futuro de tu vida,.-comentaba Asrael, .-¡Qué padre!, vamos.-decía Héctor,.-Estaba bien solo cierra tus ojos,.-le decía Asrael, y hecho unos polvos mágicos, .-Ahora ábrelos, pero ten cuidado nadie nos puede ver.-decía Asrael, al abrir los ojos, Héctor se vio a si mismo dos años atrás, cuando su papá vivía, Alondra jugaba en el patio a la pelota, Héctor estaba en la alberca con su papá y su mamá estaba cargando a la pequeña Carla, todos eran muy felices, entonces Mario el papá de Héctor salió de la alberca, Héctor corrió tras el entonces Mario resbalo y callo a la alberca golpeándose la cabeza contra las orillas y murió, .-Papá se murió por mi culpa, por eso soy así, yo nunca podré ser feliz de nuevo.-lloraba Héctor,.-No Héctor, no fue tu culpa, tu papá ni siquiera te había visto cuando tu corrías tras el, el se resbalo porque estaba muy resbaloso el piso mojado, no fue tu culpa no llores, fue un accidente.-le decía Asrael, .-¿Enserio fue un accidente?.-preguntaba Héctor,.-Si, todo fue un accidente, tu papá era muy bueno y Dios lo necesitaba a su lado porque tu papá es un arcángel muy bueno y hace vienes por la humanidad, es una guardián del universo, como les decimos nosotros.-decía Asrael.-Eso me hace sentir muy orgulloso de mi papá, nunca creí que se convertiría en un arcángel.-decía Héctor,.-Bueno ahora tenemos que ir a tu presente, vuelve a cerrar tus ojos,.-decía Asrael, y volvió a hacer lo mismo, hecho polvos mágicos y estaban en el presente de Héctor, justo cuando ellos con sus amigos rompían los cristales de una casa, y rallaban los coches,.-¿Tu crees que eso esta bien?.-le preguntaba Asrael,.-No, no esta bien,.-decía Héctor,.-Ya vez, tu papá no se siente orgulloso de ti cuando haces eso Héctor, tu debes de cambiar, mira ahora.-decía Asrael y justo veían una escena de la mamá de Héctor llorando por el,.-No es justo que le hagas eso a tu mamá, que tanto te quiere, si sigues así todo ira peor.-comentaba Asrael,.-Si se que estoy mal, pero ahora quiero saber como será mi futuro si sigo así de mal.-le decía Héctor,.-Esta bien para allá vamos.-decía Asrael, Héctor volvió a cerrar sus ojos y cuando los abrió estaban en una cárcel, una viejecita de cabellos muy blancos lo visitaba, era su mamá, el tenia unos 30 años para entonces,.-¿Qué hago yo aquí?.-le preguntaba Héctor,.-Pues si sigues así, este será tu futuro, no estudiaras y te dedicaras a robar, ¿Qué no te da vergüenza saber que tu padre es alguien muy bueno en el cielo, que es un guardián del universo y que aquí en la tierra también lo fue, y tu su hijo estar en una cárcel, desperdiciando su vida?.-decía Asrael,.-Si me da vergüenza y quiero cambiar, quiero ser el mismo de antes, alegre, inteligente, obediente.-comentaba Asrael,.-Pues solo depende de ti, y ya es hora de volver a casa.-decía Asrael.

Al llegar a la casa, Héctor le dio las gracias a Asrael, de ahí se dirigió al cuarto de su mamá, le dio un beso en la frente, .-Mami, te prometo que voy a cambiar, te lo juro, y lo haré para que tu y mi papá se sientan muy orgullosos de mi.-decía Héctor,.-Si mi hijito, estoy muy contenta que seas el mismo de antes.-decía muy asombrada doña Fernanda.
Asrael, volvió al cielo, donde el Arcángel Gabriel lo felicito y lo dejo en su puesto de Ángel de la Guarda, y le prometió que pronto se convertirá en un Guardián del Universo.

Héctor, se quito los aretes que tenia, nunca mas se junto con los vagos, volvió a ser alegre, cariñoso, inteligente, obediente y ya no viste de negro ni le grita a su mamá.
Y todo este cambio fue gracias a su Ángel de la Guarda, que lo hizo ver entre el bien y el mal.
 

 

Los cuentos de Brianda

 

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